In memoriam, Dr. Eduardo “Lalo” Elizalde Peña

El pasado 26 de agosto recibí la triste noticia del fallecimiento del Dr. Eduardo Arturo Elizalde Peña, a quien todos conocimos como Lalo. En estos momentos de profunda tristeza, quiero recordar varios momentos que me traen una sonrisa de nuestro tiempo como amigos. 

Conocí a Lalo a mediados del año 2000 al presentar los exámenes de admisión a la maestría en ciencia de materiales de la Unidad Querétaro de Cinvestav. Tras las primeras semanas de curso propedéutico, ya nos llevábamos bien. Su formación como químico farmacéutico biólogo me ayudó mucho en las materias de esa área. En nuestros tiempos libres anduvimos por todos lados. Jugamos básquet juntos, hicimos la primera cancha de volleyball en la Unidad, nos escapábamos los lunes para jugar boliche (aprovechando la promoción 2×1), subimos la Peña de Bernal, hicimos el tour de cantinas tradicionales del centro de Querétaro, entre muchas otras cosas. 

Al terminar la maestría, él siguió con el tema de polímeros biocompatibles base quitosano en la misma Unidad Querétaro. Mientras tanto, yo tuve la oportunidad de continuar con mis estudios en Manchester. Le comenté las fortalezas del grupo de biomateriales en la Universidad y, a través del Dr. Gabriel Luna (su director de tesis), Lalo realizó 3 estancias de investigación en el Reino Unido. 

De ese tiempo guardo muy buenos recuerdos, la visita que hicimos a Madrid donde se encontraba David Meneses (otro compañero de la maestría) en una estancia postdoctoral en Tres Cantos. Seguimos jugando básquet, ahora en la cáscara con los chinos. También fue parte de la organización de múltiples actividades culturales y deportivas de la Sociedad Mexicana en Manchester. Siempre estuvimos al pendiente uno del otro. Recuerdo bien que cuando estaba escribiendo la tesis y no tenía tiempo para comer, él se daba la vuelta y me llevaba comida que compartíamos.

David Meneses, el autor y Lalo Elizalde en el estadio Santiago Bernabéu en el 2008.

Regresamos a México en el año 2010. Me tocó seguir mi carrera en Saltillo mientras que él cumplió su sueño de ser profesor de la Universidad Autónoma de Querétaro. Seguimos en contacto a lo largo de estos años y él aceptó ser uno de los testigos de mi boda. No pongo la distancia como excusa pero, a pesar de que no nos veíamos seguido, cada que podíamos hablábamos o nos mandábamos mensaje. 

Lalo siguió creciendo académicamente y fue nombrado Coordinador Académico de la carrera de Ingeniería en Nanotecnología de la UAQ. Hablamos por última vez cuando me informó sobre su repentina enfermedad. Tenía planeado mandarle mensajes de audio cada semana recordando algunas de nuestras mejores anécdotas para hacerle más llevaderas las sesiones de quimioterapia. Lamentablemente, no pudo siquiera iniciarlas. 

Descansa en paz, mi querido amigo. 

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